Los novios de antes y los novios de ahora

Date: 13.05.2015 | Wedding Planner Guru">Wedding Planner Guru | Wedding planner guru

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En este artículo os mostramos la visión de José Moreno Rosell. El autor nos contaba su visión de cómo eran los novios de antes (los de su época) y los novios modernos (los novios de ahora). Agradecimientos especiales desde Restaurante Rosarito, al autor de esta obra por ceder los derechos de publicación.

Los novios de antes y los novios de ahora

Los de antiguamente, el muchacho hablaba con la muchacha, aprovechando algún anochecido que ella salía a comprar o a otro recado, para solicitarla y entablar relaciones. Era muy corriente, que la hembra demostrara algo de indiferencia y se negaba a aceptarle, que luego no lo tenía en cuenta el varón. Volvía a insistir otro par de veces, y la cosa quedaba arreglada, aunque había muchachas que no aceptaban de ninguna forma, y como consiguiente le daba “calabazas”. Ya de acuerdo, primeramente se veían un ratito anochecido medio escondidos, para que no pudiera verlos gente de su familia, vecinas, etc., que se lo pudieran decir a sus padres. Tenía que echar algún achaque para poder salir ese ratito a la calle, porque si tenía que hacer alguna cosa lo había dejado para esas horas, o tener que ir a dar algún recado a alguna amiga (mentira, suerte que no había teléfonos).

El muchacho aguardaba esperando por la zona de la casa de ella, para que ésta saliera y ya juntos irse a dar una vuelta por algunas calles. Pasaba un poco tiempo, y ya se les veía ir juntos, lo mismo por el día sin importarles nada, que los domingos era ir de paseo en compañía de amigas de ella. Se habían enterado los padres de la muchacha, pero de esto no se hablaba nada. Tenía que ser ella la que cara a cara se lo dijera, pasaban los días con la idea de hacerlo, pero siempre lo dejaba para el día siguiente. Se juntaban los novios, y él normalmente le decía “¿se lo has dicho?”, que ella le tenía que contestar que “no, pero se lo voy a decir”. Por fin llegó ese día, que la muchacha era decírselo a su madre, y ésta a su marido. Si el chico era de su agrado, no ocurría nada, pero si era al contrario, había sus consabidas regañinas. En casa del muchacho ocurría igual, pero era menos. Tenían muy en cuenta la posición económica de cada familia, pues eso era cosa muy importante, el casarse ella con un rico o él con una rica.

Más adelante autorizaban los padres a ella, el que hablaran en la puerta de la casa, se daba la circunstancia, que algunas casas tenían ventana de alguna habitación de la planta baja a la calle, después de cenar iba el novio provisto de una manta, que ponía cubriendo dicha ventana y él metido debajo, para hablar con ella ¿o? a través de los barrotes de hierro. Avanzó más el tiempo, y entonces era PASAR A CASA DE LA NOVIA.

Ella se lo decía a sus padres, y una noche después de cenar entraba el novio a casa de la novia, para solicitar el permiso de los padres de ella que serían sus suegros, si no tenían inconveniente el que siguiera en relaciones con su hija como lo había hecho hasta ahora. El muchacho era el pasar un rato de ponerse “colorado” por ser vergonzoso. Ya al día siguiente, no era hablar casi a escondidas como a lo primero, ni en la puerta solamente, pues el novio entraba en la casa a cualquier hora. Aquí estaba un rato de charla con los familiares y luego un poco a la puerta.

En la mayoría de los casos, esto se hacía solamente los jueves, sábados y domingos, en el resto de los días de la semana, si se veían anochecido, hablaban pero nada más, que no era ir a casa de ella. La cosa iba para delante, hasta que se tenían que formalizar entre las familias. Una noche, los padres del novio, que si no los tenía, en su representación algún familiar, que eran algunos tíos, para ir a casa de la novia a visitar a los padres de ella o a sus representantes, para quedar ya en firme familiarmente las relaciones de los dos jóvenes. Se pasaban algunos días, y entonces los de la casa de la novia, devolvían la visita a los de la casa del novio. El muchacho pasaba a cualquier momento a casa de la muchacha, pero ésta no podía hacer lo mismo, porque no lo hacía como él, pues tenía que ser por alguna cosa importante (bodas, fallecimientos, etc.). Si tenía que ir la pareja a algún espectáculo, que podía ser el cine, toros o cosas así, siempre era en compañía de algún familiar, bien de casa de él o de la casa de ella, pero nunca solos. No por eso, se evitaban el que hubiera casos de aumento de familiar sin estar casados.

Ahora a lo moderno, es completamente distinto a todo esto, se conocen dos jóvenes, que una gran parte de ellos son de pueblos diferentes, pues con tanto coche y con las discotecas en todos los sitios, es muy fácil gastar unas pesetillas en gasolina y a visitar varios pueblos. Desde el primer día y en cualquier momento van juntos a todos los sitios, hasta inclusive el chico pasa a casa de la chica, y ésta a casa de él, pues no son novios, es solamente ser amigos. Luego esto de amigos se convierte en ser novios, por lo que intervienen las familias y todo queda de acuerdo. Lo mismo es invitado a la mesa en las comidas el varón en casa de la hembra, que la hembra en casa del varón, en cualquier circunstancia, sean fiestas o no. A mi poco entender, lo de antes era demasiadas precauciones, y ahora demasiadas libertades.

Volvamos a los novios de antes. Una vez puestas de acuerdo las dos familias, el estar en relaciones los dos jóvenes, era pasarse algunos años, pues si no había nada desagradable, había que esperar a que por lo menos el varón pasara de cumplir los 26 ó 27 años. Durante este tiempo, los padres del novio entregaban a la novia, poco a poco, cantidades de dinero para que fuera comprando las cosas correspondientes que son imprescindibles para el hogar, pues por parte del novio era comprar todo lo necesario, ya que la novia solamente compraba su ropa particular que a ella le pareciera.

Otra cosa era también que le hacían algunos regalos en las fechas claves (feria, Navidad, cumpleaños, etc.), pues solía ser algún objeto para el ajuar o algo de lo vendido en relojerías. También el novio recibía algunos por parte de la novia. No puedo dejar sin escribir una cosa muy curiosa, si por cualquier motivo se enfadaban y rompían las relaciones, era el quedar sumamente reñidos, que los regalos recibidos, así como el dinero, ninguno devolvía nada, que era la venganza con que se ensañaban, pues ella le ajustaba las cuentas del tiempo que había perdido en darle conversación, que algunas veces aún quedaba a deber el novio alguna cantidad de lo que tenía entregado, pero que era igual, pues no abonaba nada. Si esto no ocurría, la cosa iba para adelante normalmente hasta el final.

De todas formas cuando las relaciones se terminaban bien, aquí era un dicho a esta forma de ser novios, que era COMPRAR A LA NOVIA. En los novios de ahora todo esto es muy diferente. Aquí no hay entrega de dinero, pues no se tiene en cuenta lo que pueda aportar ninguna de las familias, bueno en algunos casos, en otros, si; pues generalmente cada una entrega o compra según su voluntad o sus medios económicos. En su mayoría consiste en comprarles utensilios para la casa. Si el novio está trabajando, normalmente se ha ido quedando con sus ganancias, y de este dinero compran todo, que si también la novia trabaja, mejor todavía. También hay quien los padres están en posición económica boyante y echan una mano. Terminado el resumen de como se realizaba el ser novios de antes y novios de ahora, para después esperar por estas parejas el que llegara el día de su casamiento.

Por José Moreno Rosell (1915-1996)

Autor: José María Moreno García

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